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jueves, 27 de marzo de 2025

CUENTO "LA MOCHILA VIEJA" (De mi colección "Érase una vez en la escuela")

 Por Lilia E. Calderón Almerco

Ciro era un niño que iba a la escuela llevando una mochila muy gastada y descolorida, y se sentía algo avergonzado cuando veía las mochilas nuevas y con ruedas de sus compañeros.

Su padre le decía "Si eres un buen estudiante, nadie mirará tu mochila vieja, solo te mirarán a ti". No obstante, Ciro deseaba tanto una mochila nueva que decidió que trabajaría durante sus vacaciones para poder comprarla. Es así que fue aceptado como ayudante de limpieza en el taller de mecánica donde trabajaba su padre, quien aceptó que solo vaya por las tardes, pues en las mañanas debía ayudar a su mamá en el cuidado de sus hermanos menores Nancy y Raúl. 

Después de dos meses de trabajo, Ciro ya tenía el dinero suficiente para comprarse una mochila nueva, pero en cambio, prefirió comprársela a su hermanita y, por ello, se sintió muy feliz. Además, resolvió estudiar con más ahínco para que los niños y niñas de su escuela lo miren más a él que a su mochila vieja.

Actividad

1. ¿Por qué razón, el padre no le compraría una mochila nueva a su hijo Ciro? 

2. ¿Fue correcta o incorrecta la decisión de Ciro de ponerse a trabajar para comprarse una mochila? ¿Por qué? 

3. El consejo del padre de Ciro "Si eres un buen estudiante, nadie mirará tu mochila vieja, solo te mirarán a ti", ¿Qué significa? Elige una alternativa. 

a) Que nadie mirará a Ciro. 

b) Que admirarán más el atractivo físico de Ciro.

c) Que valorarán más el esfuerzo y la responsabilidad de Ciro. 

d) Que los estudios son lo más importante. 

4. ¿Cuál es la virtud sobresaliente de Ciro en esta historia? Elige una o dos alternativas.

a) amoroso

b) trabajador

c) perseverante

d) obediente

5. Qué era más importante  para Ciro, ¿ser un buen estudiante o tener una mochila nueva?

sábado, 1 de marzo de 2025

AGUSTINA EN SU PRIMER DÍA DE CLASES

Por Lilia E. Calderón Almerco

De mi colección "Érase una vez en la escuela"

Era el primer día de clases y la señorita Flora nos recibió con su sonrisa de siempre y nos presentó a una nueva estudiante. Era una niña recién llegada a Lima desde Junín y su nombre era Agustina. Tenía las mejillas muy coloradas y el cabello negro, largo, peinado en dos trenzas. La señorita Flora la sentó junto a Laura, una niña muy seria.

Ese día, durante el recreo, me encontré con Agustina que estaba sola en la zona donde nos servían la leche. Comentó que esa leche no le gustaba, que la de Junín sí era muy rica. Su acento al hablar era diferente y gracioso. De pronto, escuchamos a la señorita Regina, la maestra de costura que nos llamaba para jugar a la ronda y ambas fuimos para unimos al ruedo, pero una de las niñas no quiso tomar la mano de Agustina y se cambió de lugar, la siguiente niña tampoco quiso. Entonces, la maestra Regina se acercó y preguntó “¿Qué ocurre?”. En ese momento, me di cuenta de la verruga que Agustina tenía en el dorso de la mano izquierda. Las otras niñas también lo advirtieron y se alejaron, yo no pude porque Agustina apretaba mi mano. Luego, se oyeron los comentarios en voz baja “Tiene verruga. Qué miedo. Nos puede contagiar”. Después,  el recreo había terminado y la maestra Regina nos pidió que entráramos al aula. “Hoy aprenderemos el punto hilván”.

Ya en la clase de costura, Agustina se sentó sola en la última carpeta. A ratos, yo volteaba a mirarla, sentía pena por ella, quería ir a sentarme a su lado, pero no me atrevía. Al día siguiente, Agustina no vino a la escuela. Regresó después de tres días con un parche en la mano, y la señorita Flora nos informó que, en el hospital, le habían cauterizado la verruga, que eso era muy doloroso, y que Agustina no saldría al recreo por unos días.

En los recreos siguientes, a través de la ventana del aula, yo veía a Agustina sola, sentada en la última carpeta comiendo su refrigerio. Un día me animé a entrar para acompañarla, y le pregunté por qué tenía esa verruga en la mano, si le dolía, si quedaría curada. Después hablamos de la profesora de Dibujo que se sentaba sobre la carpeta y cruzaba las piernas, y nos reímos viendo por la ventana a las niñas que jugaban a saltar la soga y perdían el paso.

ACTIVIDAD

1. Esta historia corresponde, según la función comunicativa, al tipo de texto:

a) expositivo

b) descriptivo

c) narrativo

d) argumentativo

2. ¿De cuántos párrafos se compone el texto?

a) de 1

b) de 2

c) de 3

d) de 4

3. ¿Por qué las niñas no querían tomar la mano de Agustina para jugar a la ronda?

4. ¿Qué sabes sobre la enfermedad de la verruga en el Perú?

sábado, 25 de enero de 2025

LA MUÑECA DESCONTENTA

 Por Lilia E. Calderón Almerco


En una casita de juguete vivía una muñeca de plástico de color rosado. Su cuerpo era muy delgado y su cabello era rubio y largo, llevaba un vestido rosado y zapatos blancos de taco alto, y siempre permanecía sentada con sus ojos verdes muy abiertos. De vez en cando, su dueña jugaba con ella, y es entonces cuando la ponía de pie y le cambiaba el vestido, pero luego, la volvía a sentar.

La muñeca se sentía descontenta porque no podía ser como su dueña que se movía, caminaba, hablaba, sonreía, iba a la escuela, hacía sus tareas escolares y tenía amigos y amigas que la visitaban. A la muñeca no le gustaban sus vestidos ni el color de su cabello, sino la ropa y el color del cabello de su dueña. Ella no quería ser inútil, quería ser libre.

Un día, la muñeca se puso de pie, dejó la casita de juguete y se fue a vivir en libertad. Más tarde, la niña, dueña de la muñeca, dijo “Mamá, no encuentro a mi muñeca, ¿tú la has visto?

ACTIVIDAD

1) ¿Cómo era la muñeca de esta narración?

2) ¿Por qué la muñeca estaba descontenta?

3) El texto subrayado corresponde al tipo de texto

a) descriptivo

b) expositivo

c) argumentativo

4) Haz una lista de cinco sustantivos y sus respectivos adjetivos, tal como aparecen en el texto de la narración. Ejemplo: plástico rosado.

5) ¿La muñeca hizo bien al marcharse? ¿Qué opinas tú?

sábado, 8 de junio de 2024

CUENTO "LA MOCHILA VIEJA"

Por Lilia E. Calderón Almerco

Ciro era un niño que iba a la escuela llevando una mochila muy gastada y decolorida, por ello, se sentía algo avergonzado al ver las mochilas nuevas y con ruedas de sus compañeros.

Su padre le decía "Si eres un buen estudiante, nadie mirará tu mochila vieja, solo te mirarán a ti". No obstante, Ciro deseaba tanto una mochila nueva que decidió trabajar en sus vacaciones para poder comprarla. Así, fue aceptado como ayudante de limpieza en el taller de mecánica donde trabajaba su padre, quien aceptó que vaya solo por las tardes, pues en las mañanas debía ayudar a su mamá en el cuidado de sus hermanos menores Nancy y Raúl.

Después de dos meses de trabajo, Ciro ya tenía el dinero suficiente para comprarse una mochila nueva, pero al final, prefirió comprársela a su hermanita y, por ello, se sintió muy feliz. Además, decidió dedicarse más a los estudios para que los niños y niñas de su escuela lo miren más a él que a su mochila vieja.

Actividad

1. ¿Por qué razón el padre no le compraba una mochila nueva a su hijo Ciro?

2. ¿Fue correcta o incorrecta la decisión de Ciro de ponerse a trabajar para comprarse una mochila? ¿Por qué?

3. Elige una alternativa. 

El consejo del padre de Ciro "Si eres un buen estudiante, nadie mirará tu mochila vieja, solo te mirarán a ti" significa

a) que nadie mirará a Ciro.

b) que admirarán más el atractivo físico de Ciro.

c) que valorarán más el esfuerzo y la responsabilidad de Ciro.

4. Elige una o dos alternativas. 

¿Cuál es la virtud sobresaliente de Ciro en la historia?

a) amoroso

b) trabajador

c) perseverante

d) obediente

5. ¿Qué es más importante, tener una mochila nueva  o ser un buen estudiante? ¿Por qué?

martes, 2 de abril de 2024

EL ROBLE AMIGO (actualizado)

 Por Lilia E. Calderón Almerco

Al borde de una calzada que llegaba hasta la escuela vivía un roble amable y pensativo.

Los vecinos del lugar contaban que aquel roble tenía más de cincuenta años y apreciaban su sombra refrescante en los días de verano.

Al salir de la escuela, a los niños les gustaba jugar junto al roble, trepar y columpiarse en sus ramas. El árbol era tan feliz al oír la risa de los niños que sus ramas crecían y se hacían cada vez más fuertes.

Cierto día, los  vecinos informaron a los niños que el roble sería talado para ampliar la calzada. Los niños se alarmaron por la noticia y fueron, acompañados por sus padres, donde el alcalde para averiguar cómo evitarlo, pero este les dijo que tal acción era necesaria para facilitar el tránsito vehicular. Como solución, el alcalde les propuso sembrar un árbol en un parque cercano.

Pronto los niños con sus padres y maestros fueron al parque donde sembraron un nuevo roble que creció junto con los niños, tan alto como había sido aquel antiguo roble amable y pensativo.

Actividad

1. ¿Cuántos años vive un roble?

2. ¿Cómo calificas la conducta de los niños de esta historia?
a) alegres
b) juguetones
c) proactivos
d) todas las anteriores

3. Subraya una porción del texto que indique que el roble es "amable".

4. ¿Qué significa "tránsito vehicular"?

5. ¿Por qué se dice en la historia que el roble es "pensativo"?

jueves, 8 de febrero de 2024

CUENTO "LA PELOTA VIEJA"

 Por Lilia E. Calderón Almerco

Luchito era un niño deportista enamorado del fútbol y estaba entrenando duro para una competencia que se aproximaba.  

Con este motivo, su mamá le había regalado un traje deportivo nuevo y estaba muy feliz, pero él quería también una pelota nueva, la que había visto en una tienda cerca del mercado, muy parecida a su preciada pelota vieja y tan bonita como costosa. 

Aunque su mamá le había dicho que no había dinero para comprarla, Luchito no perdía las esperanzas.

Aquella noche, agotado por el entrenamiento de la tarde, Luchito se acostó temprano y muy pronto se quedó dormido. Soñó con su pelota vieja y con la pelota de la tienda que era tan grande como un planeta que se elevaba por el espacio y que él no podía atrapar. 


Por la mañana, se despertó al escuchar “¡Luchito, levántate!”.  Era su mamá que lo llamaba mientras le mostraba una pelota. Luchito, lleno de alegría, corrió a coger la pelota, pero enseguida se dio cuenta de que esa era la vieja pelota que su mamá había mandado perchar. Sin embargo, él no se desanimó, sino que seguía muy entusiasmado, y así, partió hacia el estadio junto con los otros niños de su equipo. 

Aquel sábado, Luchito, el niño deportista, iba con su pelota parchada, pero iba alegre y optimista, sabía que había entrenado mucho y esperaba anotar varios goles. 

Actividad

  1. ¿Cómo era Luchito?
  2. ¿Cómo era la mamá de Luchito?
  3. ¿Qué cambios sufrió la pelota en esta historia?
  4. ¿De qué depende el triunfo de un equipo en un partido de fútbol? 

martes, 26 de septiembre de 2023

EL CONEJO SINFOROSO

Por Lilia Esmeralda Calderón Almerco

Por segunda vez presento este recurso didáctico, pero actualizado, útil para el aprendizaje de lectura y escritura en castellano o español en Primaria.

En una primera parte, se observa la poesía "El conejo Sinforoso" que, en suma, es una narración breve sobre un conejo que va a la escuela, que sabe leer y escribir, y que ama los libros y las zanahorias.

En la segunda parte, se ofrece una actividad de comprensión de lectura.

Veamos en video.


sábado, 20 de marzo de 2021

CUENTO "LA MEDALLA SOÑADA"

De la colección "Era una vez en la escuela"

Por Lilia E. Calderón Almerco

En aquella escuela de Primaria, al final de cada bimestre se entregaba la medalla soñada como premio a la alumna del más alto puntaje en “aprovechamiento”. Era una medalla ovalada, era de plata, estoy segura, atada a una cinta rojiblanca que la directora prendía en el pecho de la niña que ocupaba el primer lugar en toda la escuela. También se entregaba una medalla de cinta celeste para el segundo lugar y de cinta verde para el tercero. Durante dos meses, las niñas premiadas llevaban la medalla en el pecho con orgullo, y eran respetadas y admiradas por todas sus compañeras. La entrega de estas medallas se realizaba en el patio central de la escuela ante la presencia de la directora, las maestras y el alumnado, y se consideraba uno de los eventos más importantes del año. Las niñas de aquella escuela se esforzaban mucho y competían entre sí para merecer el honor de llevar en el pecho en algún bimestre la medalla soñada.

Aquel año ocurrió algo inesperado. El Ministerio de Educación había dispuesto que las alumnas del segundo y tercer lugar en “aprovechamiento” ya no recibieran medallas como premio sino libros de cuentos. Las alumnas quedaron desconcertadas, mientras que las maestras y los padres de familia se mostraban disconformes, pero no había más opción que acatar dicha orden.

Aquella mañana de premiación, todas las niñas estaban en el patio muy bien uniformadas y acicalas sin el mandil de uso diario, y muy bien alineadas en filas y columnas. Adelante estaban las tres niñas que habían ocupado los primeros lugares. Una de ellas lloraba silenciosamente, era la del segundo lugar. Su maestra la consolaba, pero ella sollozaba con las manos cubriéndole el rostro.

Llegado el momento de la premiación, la niña del primer lugar fue llamada y la directora le colocó la medalla de la cinta rojiblanca en el pecho ante el aplauso general, las felicitaciones y las miradas de admiración. Luego, fueron llamadas las niñas del segundo y tercer lugar, y la directora les entregó su respectivo libro de cuentos. También hubo aplausos y felicitaciones y miradas de asombro.

La niña del segundo lugar ya no lloraba, pero se veía triste y cabizbaja, entonces la niña del primer lugar se le acercó y le pidió que le mostrara su libro de cuentos. El libro era grande, de pasta dura y a color, hermosamente ilustrado, con imágenes en tercera dimensión que surgían al abrir el libro. La niña del primer lugar quedó maravillada y deseosa de que ese libro fuera suyo. Al momento, le preguntó a la niña del segundo lugar si quería cambiar el libro por la medalla. Inmediatamente, ambas fueron ante la directora para consultarle sobre el intercambio, pero ésta quedó perpleja y respondió que eso no estaba permitido, que esa medalla era símbolo de honor y que debía ser llevada en el pecho por la primera alumna de la escuela durante dos meses. Luego, dijo a la niña del segundo lugar que estudiara más si quería obtenerla.

Por un tiempo, las niñas de aquella escuela siguieron compitiendo por ganarse la medalla soñada, pero tiempo después, esa medalla fue reemplazada por una enciclopedia, más tarde por un diploma, y mucho más tarde por nada.