viernes, 20 de marzo de 2026

AGUSTINA EN SU PRIMER DÍA DE CLASE (Colección "Érase una vez en la escuela")

 Por Lilia Calderón Almerco

Era el primer día de clases y la señorita Flora nos recibió con el afecto de todos los años, y nos presentó a una nueva estudiante. Era una niña recién llegada a Lima desde Junín y su nombre era Agustina. Tenía las mejillas muy coloradas y el cabello negro, largo, peinado en dos trenzas. La señorita Flora la sentó junto a Laura, una niña muy seria.

Ese día, durante el recreo, me encontré con Agustina que estaba sola en la zona donde nos servían la leche. Comentó que esa leche no le gustaba, que la de Junín sí era muy rica. Su acento al hablar era diferente. De pronto, escuchamos que la señorita Regina, la maestra de costura, nos llamaba para jugar a la ronda y ambas fuimos a unimos al ruedo, pero una de las niñas no quiso tomar la mano de Agustina y se cambió de lugar, la siguiente niña tampoco quiso. Entonces, la maestra Regina se acercó y preguntó “¿Qué ocurre?”. En ese momento, me di cuenta de la verruga que Agustina tenía en el dorso de la mano izquierda, las otras niñas también lo advirtieron y se alejaron, yo no pude porque Agustina apretaba mi mano. Luego sucedieron los comentarios en voz baja “Tiene verruga. Qué miedo. Nos puede contagiar”. Cuando el recreo terminó, la maestra Regina nos pidió que entráramos al aula. “Hoy aprenderemos el punto hilván”.

Ya en la clase de costura, Agustina se sentó sola en la última carpeta. A ratos, yo volteaba a mirarla, sentía pena por ella, quería ir a sentarme a su lado, pero no me atrevía. Al día siguiente, Agustina no vino a la escuela. Regresó después de tres días con un parche en la mano, y la señorita Flora nos informó que, en el hospital, le habían cauterizado la verruga, que eso era muy doloroso, y que Agustina no saldría al recreo por unos días.

En los recreos siguientes, a través de la ventana del aula, yo veía a Agustina sola, sentada en la última carpeta saboreando su refrigerio mientras hojeaba el libro de lectura. Un día me animé a entrar para acompañarla, y le pregunté por qué tenía esa verruga en la mano, si le dolía, si quedaría curada. Después hablamos de la profesora de Dibujo que se sentaba sobre la carpeta y cruzaba las piernas, y nos reímos viendo por la ventana a las niñas que saltaban la soga y perdían el paso.

ACTIVIDAD

1. Según la función comunicativa, Esta historia corresponde al tipo de texto:

a) expositivo
b) descriptivo
c) narrativo
d) argumentativo

2. ¿De cuántos párrafos se compone el texto?

a) de 1
b) de 2
c) de 3
d) de 4

4. ¿Por qué las niñas no querían tomar la mano de Agustina para jugar a la ronda?

5. Hay personas que rechazan a otras por motivos de raza, lengua, religión o enfermedad. Este tipo de conducta se conoce como

a) exclusión
b) discriminación
c) marginación
d) todas las anteriores

6. ¿Qué sabes sobre la enfermedad de la verruga en el Perú?

miércoles, 11 de febrero de 2026

LAS HORMIGAS DORMILONAS

 Por Lilia E. Calderón Almerco

Las hormigas dormilonas 

no salieron a trabajar

y en sus sábanas de seda

se quedaron a soñar.


El sol que las miraba
las mandaba levantar,
pero ellas, dormilonas,
se acurrucaban más. 
El viento que soplaba 
las mandaba a trabajar,
pero ellas, dormilonas,
empezaron a roncar.

Muy pronto llegó el invierno
y las hormigas dormilonas 
se hallaron sin alimento,
pero ni el sol ni el viento
escucharon sus lamentos.

ACTIVIDAD

1. ¿Cómo se comportaban las hormigas de esta poesía?

2. ¿Quiénes las miraban durmiendo y las mandaban a trabajar?

3. ¿Qué les pasó a las hormigas cuando llegó el invierno?

4. En esta historia hay un esquema de causa y consecuencia.
La consecuencia es
  • a) la falta de alimento
  • b) la falta de trabajo
  • c) el egoismo del sol y el viento

La causa es
  • a) el cansancio
  • b) la falta de trabajo
  • c) la ociosidad
5. ¿Qué sabes sobre la hormiga? ¿Qué clase de animal es? ¿Con qué se alimenta? ¿Cuál es su promedio de vida?